La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha confirmado oficialmente los resultados de la investigación exprés realizada tras las graves acusaciones presentadas por Diego Simeone contra el cuarteto arbitral que dirigió el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Real Betis, disputado el pasado 8 de febrero de 2026 en el Cívitas Metropolitano.

El técnico argentino, visiblemente indignado tras la derrota por 0-1, presentó inmediatamente después del pitido final un extenso dossier con imágenes, capturas de pantalla y fragmentos de vídeo que, según su criterio, demostraban “conducta escandalosa” por parte de los colegiados. Simeone denunció que se habían ignorado de forma sistemática varios errores graves cometidos por los jugadores del Real Betis, decisiones que —a su juicio— condicionaron de manera decisiva el desenlace del partido.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, compareció en rueda de prensa apenas 24 horas después para dar a conocer las conclusiones oficiales. “Hemos revisado con la máxima rigurosidad todo el material aportado por el cuerpo técnico del Atlético de Madrid, así como las grabaciones íntegras del VAR, las comunicaciones internas y las actas arbitrales”, explicó Louzán. “El Comité Técnico de Árbitros (CTA), junto con el área de integridad y vídeo-arbitraje, ha concluido que no existen indicios de parcialidad deliberada ni de conducta impropia por parte de los cuatro árbitros involucrados”.

La resolución ha sido tajante: los colegiados no serán sancionados ni apartados de forma cautelar. El informe oficial sostiene que, aunque hubo “decisiones discutibles” —como la anulación del gol de Antoine Griezmann en el minuto 77 por una posición adelantada muy ajustada—, éstas se enmarcan dentro del “margen de interpretación humana y tecnológica” que permite el protocolo VAR. La RFEF ha insistido en que el frame utilizado para invalidar el tanto rojiblanco fue el correcto según los criterios establecidos por la IFAB y que la revisión se realizó en tiempo y forma.
La noticia ha desatado una tormenta de reacciones en todo el fútbol español. En el bando colchonero, la frustración es máxima. Fuentes cercanas al vestuario aseguran que Simeone calificó la respuesta de la federación como “una tomadura de pelo” y que el cuerpo técnico se siente “abandonado” por las instancias superiores. Varios jugadores del Atlético, entre ellos Griezmann y Rodrigo de Paul, han compartido en sus redes sociales mensajes crípticos que muchos interpretan como críticas veladas al arbitraje y a la gestión federativa.
“Se nos niega un gol clarísimo, se nos perdonan varias faltas duras y al final perdemos un partido que merecíamos ganar. ¿Y ahora nos dicen que todo está bien? Increíble”, habría declarado un miembro del plantel en privado, según varias publicaciones en medios madrileños.
Por su parte, el Real Betis ha optado por la discreción absoluta. Manuel Pellegrini, entrenador verdiblanco, se limitó a decir en rueda de prensa que “el fútbol tiene estas cosas” y que su equipo “jugó un gran partido y se llevó tres puntos merecidos”. Sin embargo, en las gradas del Villamarín y en las redes sociales béticas, la victoria se celebra con especial satisfacción precisamente por haber sido conseguida en un escenario tan hostil y con polémica arbitral de por medio.
La afición rojiblanca, que ya venía mostrando signos de cansancio ante una temporada irregular, ha elevado el tono de las protestas. En las inmediaciones del Metropolitano se han visto pancartas con mensajes como “Basta de robos” o “Simeone tiene razón”, mientras que en plataformas digitales los hashtags #ArbitrosContraAtleti y #VergüenzaRFEF han acumulado millones de interacciones en menos de 24 horas.
Rafael Louzán, consciente de la magnitud de la polémica, aprovechó su intervención para lanzar un mensaje claro al conjunto de clubes de Primera División: “Es hora de que los equipos dejen de buscar excusas externas cada vez que no consiguen los resultados esperados. El nivel arbitral español es magnífico y los avances tecnológicos nos colocan a la vanguardia mundial. Las críticas deben ser constructivas, no destructivas”.
Estas palabras han sido recibidas con indignación por gran parte del entorno colchonero, que las considera una falta de respeto hacia un entrenador que lleva más de una década al frente del banquillo rojiblanco y que rara vez se pronuncia públicamente contra el arbitraje de forma tan contundente.
El episodio llega en un momento delicado para LaLiga. La competición atraviesa una fase de descrédito arbitral que se ha intensificado en las últimas temporadas, con múltiples casos de decisiones controvertidas en partidos clave. La RFEF ha intentado contrarrestar las críticas impulsando herramientas como las actas en tiempo real y la celebración de un congreso internacional de arbitraje previsto para 2026, pero los hechos sobre el terreno siguen generando desconfianza.
Desde el punto de vista deportivo, la derrota ante el Betis deja al Atlético de Madrid en una posición comprometida en la tabla. El equipo se aleja de los puestos de Champions League y ve cómo la presión interna aumenta. Simeone, conocido por su capacidad para revertir situaciones adversas, deberá ahora recomponer moral y anímicamente a un grupo que se siente agraviado.
¿Habrá recurso por parte del club? ¿Se abrirá una nueva investigación más exhaustiva? ¿O el caso quedará archivado como tantos otros? Por el momento, la única certeza es que la brecha entre el Atlético de Madrid y las instituciones arbitrales se ha ensanchado considerablemente.
El fútbol español observa expectante los próximos pasos. Porque si algo ha quedado claro tras este episodio es que la polémica arbitral no es un tema menor: para muchos, es el principal enemigo de la credibilidad de la competición.